Durante los últimos días han aumentado exponencialmente los casos positivos de Covid-19 entre la población joven, lo que ha puesto en gran tensión a la atención primaria, mermada por la falta de recursos y de personal.
El crecimiento exponencial de casos de Covid entre la población joven ha tensado gravemente la atención primaria, que ya hace tiempo que se encuentra en una situación crítica por la falta de recursos humanos y materiales. «Esta situación no la hemos visto en ninguna otra ola», «Estamos colapsados»
Todo apunta a que la variante india, la llamada delta, altamente contagiosa, acompañada de la eliminación de las restricciones al ocio nocturno y del exceso de confianza de la población, están detrás de este rebrote, que afecta mayoritariamente a personas jóvenes y que ha llevado a hablar de una quinta ola. «Se trata de gente joven, la mayoría no vacunada, con una sintomatología muy leve. La variante delta da mucha mucosidad, cefaleas y, a veces, fiebre. Son síntomas similares al resfriado, más que a la gripe».
Esta ola ha llegado cuando los Centros de Salud comenzaban a recuperar las visitas presenciales. «Nos ha atrapado cuando empezábamos a retomar la presencialidad y los controles que habíamos tenido que dejar de lado con la pandemia. De momento intentaremos aguantar, pero llega un momento que tampoco lo podemos hacer todo: estamos vacunando, haciendo diagnósticos y seguimiento de los casos, a la vez que intentamos recuperar la presencialidad y atender a toda la población crónica.
La sanidad pública, antes de la pandemia, sufría una profunda crisis, en todos sus niveles, consecuencia de unos recortes presupuestarios que la han dejado con escasez de medios y profesionales, altas tasas de temporalidad, denostada, desbordada y al borde del estrés. Pero es sin duda la Atención Primaria, que recordemos resuelve más del 80% de los problemas de salud, la que más sufre las consecuencias de estos recortes y de la anodina gestión de las autoridades sanitarias, pues apenas recibe el 14% del presupuesto total, incumpliéndose el compromiso político[1] de 2018 de consignarle el 20% del presupuesto destinado a salud.
Esta última semana, el porcentaje de positividad entre el total de personas testadas en los centros de atención primaria se ha situado entre un 20 y un 50%, una cifra nunca alcanzada hasta el momento. «La situación actual es un auténtico tsunami. «Tenemos unos datos que no dejan de aumentar y que han provocado situaciones muy límite en algunos centros de atención primaria. Salud pública también está colapsada por el aumento exponencial de los casos, lo que ha provocado un retraso en el seguimiento y trazabilidad de los contactos de Covid positivos, quitar esta tarea a la atención primaria fue un error, ya que los gestores Covid ya estaban integrados en los equipos de atención primaria, los circuitos estaban bien montados y se había ganado en eficiencia y dinamismo.
La vacuna y su efecto en el relajamiento de la población
Ante la nueva ola de la Covid,habría que dar un paso atrás en la desescalada, recuperando las mascarillas a los espacios exteriores y volviendo a cerrar el ocio nocturno. «Es lo consecuente y lo más adecuado. La apertura ha llevado a un relajamiento general. La gente ha creído que la pandemia ya se había terminado, cuando no es ni mucho menos así», la inmunidad de rebaño aún no ha llegado y no podemos dar por controlada la situación, los profesionales sanitarios señalan que no se puede fiar todo a la vacunación. «Con una sola dosis empezamos a generar inmunidad a partir de las dos semanas, y cuando llega una mayor protección es unos días después de la segunda dosis. Existe la sensación de que cuando te vacunas de la primera dosis ya te puedes relajar, pero no es así».
‘La gran carga de trabajo, especialmente con la aceleración de la campaña de la vacunación, ha hecho que muchas enfermeras tengan que doblar’
En la primaria faltan manos y recursos
Los profesionales de la atención primaria hace muchos meses que ejercen una importante labor de contención de la pandemia al tiempo que continúan asistiendo a la población crónica y vulnerable de los barrios que atienden. La gran carga de trabajo, especialmente con la aceleración de la campaña de la vacunación, ha hecho que muchas enfermeras tengan que doblar. «La única manera de salir de esta situación es vacunando. Somos las que somos y, por tanto, estamos tirando adelante a base de que el personal doble, pero estamos todas muy cansadas».
Por ello,se debe reforzar la primaria a toda costa, porque «está demostrado que tener una atención primaria fuerte repercute en la calidad de vida y salud de los pacientes y reduce la mortalidad». En este sentido, reivindican un 25% del presupuesto de Salud dedicado a la atención primaria y la contratación de más personal. «Pero no de manera provisional, sino de forma estructural. Necesitamos más profesionales para poder garantizar una atención de calidad», hay que fortalecer la atención primaria con los recursos humanos de siempre, es decir, médicos, enfermeros y enfermeras y administrativos. «Es necesario un plan de fortalecimiento de los recursos humanos, por ejemplo, poniendo más plazas MIR de medicina de familia, congelando plazas MIR de otras especialidades que ya alcanzan los estándares europeos, que no es el caso de la medicina familiar», señala. También que se destine un 25% del presupuesto de Salud en la atención primaria, pero sin «trampas». «El presupuesto para la atención primaria debe ir sólo a la atención primaria. Otros dispositivos como centros de salud mental o centros de salud sexual y reproductiva no son atención primaria». «la atención primaria es beneficiosa cuando es accesible y longitudinal, realizada por una misma profesional con la que se crean vínculos de confianza». Además que se haga un redimensionamiento de los Equipos de Atención Primaria en función de la población a atender, garantizando unas condiciones laborales dignas para todos los trabajadores y trabajadoras de la sanidad.
La Fundación Foessa y CaritaS han publicado el informe "Sociedad expulsada y derecho a ingresos", donde indican que la pandemia ha tenido un impacto "desolador" en la sociedad española, con 11 millones de personas en exclusión social y, de ellas, seis millones ya en situación de pobreza severa. Son dos millones más que en 2018 y supone la cifra más elevada registrada en el país desde 2007. Según el informe, se aprecia un empeoramiento generalizado de los niveles de integración para el conjunto de la población: han aumentado las familias en situación de pobreza, pero también se han reducido los hogares sin problemas de exclusión, que son el 41,2% cuando en 2018 eran el 49,3%. "Se ha producido un deslizamiento de los diferentes estratos de la sociedad hacia situaciones de mayor precariedad y exclusión social. Una fuga imparable hacia una sociedad más desigual, donde el grupo que más crece es el de los más desfavorecidos", ha aseverado. "Este in...

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